Verano en Villanueva de Fíos

El verano avanza con fuerza y con él, nuestra pequeña gran comunidad sigue echando raíces. La vida aquí se mueve al ritmo de la tierra, de las lluvias inesperadas, del calor que hace brotar los frutos y del esfuerzo compartido de cada persona que pasa y deja huella. Este tiempo está siendo generoso en aprendizajes, en alimento y en encuentros que nutren tanto como las cosechas.

La huerta está viva y llena. Este año, apostamos por una plantación densa, y la naturaleza nos ha respondido con abundancia. Los calabacines se han convertido en protagonistas del verano, tanto en el plato como en las conversaciones. Las flores que nacen en sus matas son enormes, y cada día parece haber algo nuevo creciendo. A su lado, otras verduras como pimientos, berenjenas, maíz y alubias crecen en armonía, en un ecosistema que no solo alimenta nuestros cuerpos, sino también la sensación de estar haciendo algo bien.

Más allá del cultivo, el verano ha sido un tiempo para construir. Los días han estado marcados por tareas visibles y otras más invisibles, pero igual de importantes. Levantamos estructuras sencillas, transformamos espacios y abrimos zonas nuevas para poder habitar más cómodamente. Algunas zonas que antes eran zarzales ahora son terrazas listas para recibir tiendas, caravanas o simplemente momentos compartidos bajo un árbol. Con cada rincón que se habilita, este lugar se vuelve más hogar.

También hemos comenzado a organizarnos de nuevas formas. Con reuniones quincenales online, semanales presencialmente, turnos compartidos y acuerdos que vamos probando y ajustando, tratamos de encontrar el equilibrio entre la vida común y las necesidades individuales. No siempre es fácil, pero hay un deseo sincero de escucharnos, de encontrar un ritmo que nos incluya a todas. Las conversaciones sobre lo colectivo, las compras comunes y la sostenibilidad están muy presentes, y cada semana damos pequeños pasos hacia una estructura más consciente y funcional.

La energía, en todos los sentidos, ha sido un tema central. El sistema solar está en camino, y con él, la posibilidad de contar con electricidad propia y conexión más estable. Soñamos una autonomía energética que nos permita seguir creciendo sin dejar de cuidar el entorno. Mientras tanto, adaptamos lo que tenemos, reutilizamos materiales y recibimos con gratitud los regalos inesperados que llegan en forma de madera, herramientas o ideas.

Este verano también ha sido tiempo de encuentros. Personas queridas han venido a visitar, a sumar manos, a compartir comidas y fogatas. Algunas llegan por sorpresa, otras se quedan un rato largo y otras pasan dejando semillas. A veces hay tensiones, otras veces celebraciones. La convivencia en comunidad nos enfrenta a lo real, a lo cotidiano, y a la oportunidad constante de cuidarnos mejor.

Hoy, mientras terminamos el mes de julio, sentimos que algo profundo está tomando forma. Este verano no solo está dejando huella en la tierra, sino también en quienes la habitamos. Seguimos sembrando, soñando, construyendo, aprendiendo. Con barro en los pies, viento en la cara y el corazón lleno de propósitos, seguimos por la tierra, juntas.

Si quieres conocer un poco más del proyecto escríbenos a villanuevadefios@gmail.com y trataremos de contestarte lo antes posible.

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